Ya no seas introvertida
Cece Torres
Cece Torres
Luchar contra
una
Me senté y frente
a mi estaba un lienzo en blanco
Como las olas en medio de una tormenta
Las palabras se
agolpaban en mi mente sin sentido
‘Tengo una responsabilidad’ me dije
Recordé las veces que
mi desidia se apoderaba de mí.
La oración se
formulaba en mi mente
Me vi frente a ese público reducido
Los nervios invadieron mi cuerpo
Y aunque eran todos conocidos
El corazón latía con mayor fuerza.
Tímidamente comenzaría el discurso
Me centraría en una mirada afable,
Sentiría la voz
temblar, las manos sudorosas
Los latidos del corazón
y los pies danzantes.
Una voz susurrando quedamente
‘¿Cuándo podrás habituarte a las miradas?’
Una voz que
acompaña los temblores en el cuerpo...
Como si de un espejo se tratara, el reflejo aparece
Se prende la luz,
la pantalla se abre
Una imagen hace su aparición
Romper el miedo a
hablar en público comienza con una.
Cumpleaños feliz
CeCe Torres
"No tengo todas las respuestas, pero sí muchas curiosidades"
Yolanda Ramírez Michel
"La curiosidad es la madre de todos los pecados, pero también de todas las ciencias"
Isabel Allende
Después de la sesión de hoy, me puse a revisar unos apuntes y me topé con unos de cuando tomé el curso online de cuentos latinoamericanos. Amé ese curso y me descubrí de nuevo del cómo soy cuando tomo notas sobre algo que me interesa y también del cómo gracias a esas notas, recuerdo, surgen y se ordenan las ideas.
Una vez confesé que no me gusta enseñar literatura, pero amo mi licenciatura y también extraño escribir, aunque yo sé que no le dedico el tiempo suficiente a ello. Cuando intento escribir algo y quiero compartirlo siempre dudo, "quizás no soy tan buena", "tal vez no se entiende", cosas como esas me invaden la mente y siempre o casi siempre mis escritos quedan a medias. Tengo una carpeta repleta de cuentos y reflexiones a medias o terminados, pero no revisados. Bueno, la Yoya no es muy organizada que digamos.
A manera de ejercicio, hice una lista de aquellas cosas que deseo hacer y si bien, no todas se van a realizar de hoy para mañana, estoy con el tiempo justo para poder realizarlas todas, porque tampoco me quiero saturar y tener un colapso como la última vez y entre aquellas hay varias que se relacionan con la escritura. Pero, ¿qué tiene que ver el prefacio con lo que expongo por acá? soy una persona curiosa, lo acepto y también acepto que soy una persona romántica; la mayoría de las veces soy una persona taciturna, y me he descubierto que cuando hablo de algo que me gusta y apasiona, las palabras fluyen hasta por los codos y no volveré a disculparme por ello.
De nuevo, lo que mencionó Freen, como regalo de cumpleaños solo quiero ser feliz y superar las dificultades que se me presentan, tener aquellas cosas que deseo y necesito, y disfrutar de las mismas. Así también, que el ser curiosa no vuelva a ser un pesar para mí.
Que no se rompa la bonita costumbre de romper con las normas del sistema. Porque yo soñé con un mundo más humano, solidario, empático, equitativo e igualitario. Y sí, el dicho "las reglas se hicieron para romperse" debe prevalecer. Porque soy una soñadora y romántica, sigo creyendo que en un momento tendremos lo que nos pertenece como una sociedad más humana.
“Cuando
se quiere se puede”
CeCe Torres
¿Quién no ha escuchado sobre esta
icónica frase o mantra de vida? Y se puede aplicar para cualquier ámbito de la vida
del ser humano y persona sociable, porque sí, el ser humano es sociable por
naturaleza. Hay quienes lo utilizan para sus relaciones de pareja y,
honestamente, quizás es donde más se emplea. Otros más, para cuando el trabajo
se torna un poco pesado, sin embargo, es lo que te apasiona como profesionista;
muchos otros, para otras circunstancias desfavorables que están aconteciendo en
la vida. Sin embargo, es una frase que, en vez de traer motivación a quien lo
utiliza, más bien demuestra la poca o nula comprensión que se tiene sobre las
situaciones que cada quien está atravesando.
La
frase no trae motivación y mucho menos aplica para cualquiera, y en vez de ser una
leyenda que incite a mejorar, solo demuestra lo indiferentes e ignorantes que
somos con las situaciones que el/la otro/a está viviendo.
“Cuando
se quiere se puede”, me dije cuando estaba en un punto crítico en el trabajo;
era el último semestre de la carrera y sentía que debía permanecer en aquel
trabajo que, en vez de traerme estabilidad económica, solo me ocasionaba estrés,
desestabilidad y desorden mental. Cabe mencionar, sumado a ello, existían otras
cuestiones personales y familiares, lo único que lograron fue un colapso de frustración
en mí. Recuerdo haber llorado en la oficina del supervisor tratando de entender
mis sentimientos y del permanecer aguantando
lo que la vida me ponía en frente.
“Cuando
se quiere se puede” me decía y me dijeron cuando aquella relación no funcionó,
y estaba consciente desde el principio que estaba destinada al fracaso; las
diferentes perspectivas, ideas, formas de percibir la vida, distancia y una
lista de etc., se sumaron y que, desafortunadamente, me negaba a ver.
“Cuando
se quiere se puede” al ver sobre las personas con las que me he relacionado en
los trabajos que he pasado; la prepotencia, lo intolerable que eran y son, lo poco
profesional y no estoy diciendo que yo soy la mejor y más profesional que
existe en este mundo, pero hago un esfuerzo en ser mejor cada vez más; todo eso
debía de soportar, porque el trabajo
me gustaba y bueno, querer es poder.
“Cuando
se quiere se puede” me dije alguna vez cuando veía o escuchaba (escucho) a
algún familiar decir algo ofensivo sobre alguna de las ideas en las que creo. Y
es que la familia es familia y bueno, se
les quiere a pesar de…
“Cuando
se quiere se puede” he dicho más de una vez pensando que podré hacerme ese
tatuaje que tanto deseo con mi corazoncito y sí, parece tan banal e
insignificante la idea, pero el motivo es el amor filial.
Es irónico el ver que estando en el Siglo XXI, el auge de las redes sociales y que la información está prácticamente al alcance de un click, se siga pensando en dicho proverbio. Muchos aún viven en casa de sus padres, intentando sobrevivir con uno, dos e incluso tres sueldos, porque, desafortunadamente y como leí por allá, haciendo lo que una ama, no siempre es garantía de ser millonaria. Existen otras personas que todavía se encuentran en esa relación que solo les lastima, pero es que, “dice que puede y quiere cambiar y yo le quiero, además cuando se quiere se puede”. Y bueno, se puede enlistar algunos otros más.
Se debe dejar de romantizar sobre esa y otras frases de vida y comenzar a ver más allá de lo evidente, es decir, más allá de nuestra propia perspectiva; y es que no todos tenemos los medios, mentales, físicos, económicos e incluso sociales como para usar dicho mantra. Llevo más de dos años añorando el poder estudiar un posgrado y, sin embargo, las diferentes situaciones que se han presentado me han impedido el poder llevar a cabo dicha meta.
Se está tan desajenado de las situaciones del otro u otra, que el avance tecnológico existe y es evidente, pero en cuanto a lo social y humano, está en retroceso y cada vez es más preocupante; se mal interpretan los términos y se emplea de manera errónea otro: “todos somos libres de opinar”, y no se toma en cuenta que lo que yo vivo no es lo mismo que vive el vecino y de igual manera se ha sobreexplotado el de ser empáticos; son cosas para una que sigue teniendo crisis existenciales y el plasmarlas en letras, es su manera de sobrellevar el momento de ansiedad, y que evidentemente no funciona el de “cuando se quiere se puede”.
No me gusta enseñar Literatura.
CeCe Torres
¿Qué sucede con la enseñanza de la Literatura en las prepas?
El patrón de enseñanza se repite una y otra vez, haciendo que exista un repudio en cuanto al estudio específico de la literatura a nivel medio superior. Adaptar nuevas técnicas para que los estudiantes se sientan interesados, es uno de los primeros retos que se les presenta a los que nos dedicamos a ello. Y, en una sociedad conservadora como lo es la comunidad de Yucatán, romper con esos patrones, es una tarea aún más ardua, pero no imposible.
Desde hace algunos años me dedico a la enseñanza de este arte a nivel medio superior y, debo reconocer que, al inicio me sentía entusiasmada, animada y motivada con llevar un poco de mis experiencias a los más jóvenes. Irónicamente en mis años como estudiante de preparatoria, el maestro de Literatura repetía una y otra vez, de manera textual y literal lo que se mencionaba en su libro de consulta; un libro que parecía tener más años que él enseñando dicha asignatura y eso influía en mi para ya no querer saber sobre la asignatura; terminé estudiando y dedicándome a ello. Conforme el tiempo iba y va pasando, ese entusiasmo y motivación ha ido decayendo y de ello a continuación enumero alguna de las razones:
1. Las lecciones se repiten una y otra vez. No digo que la Literatura Universal no es y no sea importante. Necesitamos saber sus orígenes y claro, contextualizar sobre lo que estamos y vamos a estudiar. Pero ése patrón repetitivo no es el adecuado.
2. Los estudiantes no están habituados a la lectura, no tienen criterio más allá de lo que se les presenta en las aulas y, en ocasiones aún les proporciones el resultado, no hay interés de su parte. Muchos dirán que es acá donde la destreza del docente debe estar despierta, pero, por mi experiencia, puedo mencionar que, la realidad es diferente a las expectativas.
3. Los textos que se les presenta a los jóvenes siempre es una imposición, por lo que su rechazo incrementa y muchos de los que están habituados a leer no suelen decir el tipo de lecturas que realizan, por miedo al rechazo, puesto que "la verdadera literatura" no involucra a esos textos.
4. La actualización del material a utilizar no siempre es el adecuado o bien, se centra sólo en un sector específico, pero se sigue cometiendo el error del punto 1. Lo llaman adaptación, sin embargo, es una adaptación mal aplicada.
5. Considero que dedicarle el estudio a la Literatura durante solo 1 año no es el suficiente. La carrera de Literatura (en mi caso, Literatura Latinoamericana) dura en promedio 4 años y, sigue siendo insuficiente.
6. La sociedad es tan conservadora que hasta para la enseñanza se siguen repitiendo las mismas lecciones una y otra vez. Porque eso es lo bien y si se sale de esa línea, eres la mala de la historia... los movimientos sociales (inserta acá tu favorito o del que estés en contra), las dictaduras en Latinoamérica, no pueden ser mencionados porque la Literatura no debe enseñar eso; la Literatura debe enseñar la belleza de las letras y no a hablar cuando la Historia calla.
7. El sistema es obsoleto y debe cambiar, pero, caemos en el punto 6, es un tanto imposible. Entonces, ¿Qué nos queda a nosotros como conocedores de la Literatura y quienes nos encargamos de llevarle nuestras experiencias a los más jóvenes? Ir en contra del sistema no es posible, y eso es algo que he estado asimilando durante mis años de formación y como profesionista. Lo más que, por el momento puedo hacer, es buscar una grieta dentro del mismo sistema y crear consciencia en aquellos que de verdad quieran una evolución, porque, si bien como especie dentro del reino animal estamos a la cabeza de la pirámide, también es cierto que la evolución no es para todos.
8. Como último punto: Debemos entender también que, no todos contamos con el acceso a la educación y eso es un privilegio. Entender y aceptar, que, cada uno de nosotros (y hasta los que tenemos acceso al internet), estamos en una burbuja y que, depende mucho del cómo hacemos uso de dicho privilegio para romper con esa burbuja.
¿Me desanima un poco? sí, pero no pierdo la esperanza; algunas personas, sean niños, adolescentes, jóvenes y adultos, podrán tener esa escapatoria de la realidad y todo gracias a una ventana que encuentran en la Literatura, para que, la construcción de una sociedad más incluyente, tolerante y respetuosa, por fin pueda suceder.
Las mascotas de la Abuela
Cece Torres
Doña Mary tenía una predilección por los animales. En mi infancia, adolescencia y durante mi juventud-adultez (el tiempo NO suficiente que estuvo conmigo) recuerdo que llegó a tener varias mascotas. El patio de su casa, como lo dice aquella copla infantil, era particular. Había gallinas, pavos, aquellos que llegaron a traumatizarme porque llegaban a corretearme.
Entre aquellos animales fantásticos a los que mi Abuela quería, se encuentra Omar, no sé del porqué el nombre, pero, se nos hacía gracioso cada vez que nos dirigíamos a él. Para ese momento, quizá eran principios de los 90´s, existía un actor muy famoso, Omar Fierro, por lo que, cada vez que le llamábamos, era con su nombre completo "Omar Perro". No recuerdo cómo es que falleció, una versión fue el de ser golpeado por la camioneta del Abuelo cuando andaba durmiendo debajo, puesto que tenía esa manía.
Otro que conocí fue al Loki... ¿cómo es que lo obtuvo? no tengo idea, solo recuerdo que un día simplemente ya estaba en la casa y la Abuela de nuevo tenía una compañía más. Loki era algo especial, no sé, fue fiel a mis abuelos, pero también respetuoso con los demás, es decir, no te metas con él y él no se mete contigo. Para cuando Loki llegó a casa de la Abuela, en mi casa también llegó Gavilán; eran primos, así era como Doña Mary los llamaba, incluso a ellos también los regañaba. Loki murió en medio de la calle, durmiendo. La abuela lloró.
Chapulín, era como se llamaba el perro del tío-abuelo (papá-tío, de cariño). El pobre perro estaba traumatizado, ya que en la casa de al lado, comenzaron a estallar dinamita y, cada que escuchaba la palabra "Bomba" o el tronar de los voladores, se metía debajo de la mesa y se aferraba con sus garras. Nadie podía sacarlo de allá. Me daba miedo porque mostraba sus dientes, jamás fue agresivo, solo lo hacía como medio de defensa y bueno, con eso sabíamos que era imposible hacer algo más. Chapulín terminó viviendo con la Abuela después de que falleció papátío. Junto con Loki, le llegaron a hacer compañía a los abuelos.
Hablemos ahora de uno de los más recordados y queridos por Doña Mary, el perro de sus ojos, aquel al que le perdonaba todo y por supuesto, amaba más que a sus propios nietos. Se tenía qué decir. Puppy. Fue un regalo de la tía y, según la historia que yo recuerdo haber escuchado, cuando fue por él a casa de mi tía, era el único macho que quedaba; se paseó de regreso a casa con el perro en brazos y éste mostrando su pequeño pene a todos jajajaja. Doña Mary ni por enterada de ello.
En casa estaban Loki, Chapulín y Puppy, este último, un cachorro y con mucha energía, molestaba a los mayores. La abuela regañaba a los otros dos porque no le hacían caso o porque pegaban a Puppy. Su nombre, por cierto, se debe a que, el comercial de papel higiénico estaba en boga y bueno, se parecía a él. Puppy seguía e iba con mis abuelos a todas partes. Escuchabas sus patas corriendo detrás del Abuelo cuando iba a la cocina o al baño y de regreso al cuarto; se sentaba a los pies de la Abuela en las tardes cuando estaba costurando en el porch de la casa o en la tiendita. Les hacía caso solo a ellos dos y siempre que salía al vecindario y no llegaba a sus horas, la Abuela salia a la puerta, lo llamaba, el perro venía. Dormía en el mismo cuarto con ellos, debajo de la hamaca de papá y junto a la cama, donde la Abuela estaba. Tuvo una alimentación específica; la Abuela podía comer huevito, pero la sopa de pollo para Puppy nunca faltaba. Lo amó demasiado; falleció de cáncer en los testículos. Dios guarde a Puppy. La Abuela lo lloró, incluso años después y a pesar de que Evo ya había llegado a casa.
Como bien menciono, el siguiente es Evo, "Evorroides", Evo Morales. La tía Angélica lo rescató de casa de un pariente. El pobre animal estaba amarrado debajo de un árbol, pasando por la lluvia y el sol. Recibía también maltrato, no podía ver el palo de escoba o alguna rama larga, el perro se echaba a correr. Puppy pasó a convertirse en el maestro, así que, la misma experiencia que pasó con Loki, estaba a punto de verse con este par. Y sí, de nuevo la Abuela los regañaba cuando los escuchaba gruñir o a punto de pelearse.
Si los animales tuvieran personalidad de humanos, Evo sería quizá como un Dr. House, le valía todo. "Se llevó a vivir a su novia", la Gaviota; una perra a la que conoció en un circo que llegó al pueblo (solo de recordarlo y de ver el cómo lo redacto, muero de risa). La Gaviota tuvo perritos, producto de su relación con el Evo y del que, posteriormente nos dimos cuenta que era un padre desconsiderado y que a la Gaviota sólo la llevó a vivir a casa de los Abuelos porque estaba en su etapa de rebeldía. Evo murió envenenado.
Dejó a una viuda y a tres huérfanos: Tequila, Brandy y Whisky...
La Abuela también tuvo una etapa de gatos. Recuerdo a Tití, la gata se comía a sus gatitos, creía que era una gata loca o enferma. Tiempo después entendí que algunos gatos lo hacen por supervivencia. La negra que estaba en la tienda de la plaza (centro) del pueblo, entre ellos a Natasha, una siamés que, fue la sensación en ese entonces. La negra y Natasha fueron las únicas que se dejaban tocar, los demás gatos estaban muy ariscos, terminaban yéndose. Uno de los hijos de la Nathasa fue también siamés, que según sería como regalo para mi cuñado. Termino en mi casa. Titito. Dios guarde tu alma.
La otra tía le había llevado una gata, Evodia. La casa de la Abuela se llenó de gatos que no sabían qué hacer con tantos.
Como mascota no convencional se encuentra Kikirí, un gallo precioso que, murió de forma extraña. En la batea se encontró el cadáver todo golpeado. El maldito gallo te perseguía, pateaba y picoteaba sin razón aparente; tenía que ver el momento exacto de no topármelo cada que salía al patio, de lo contrario pasaba lo que pasaba.
Doña Mary amó a cada una de sus mascotas e incluso a las que, mis primos y hermanos llegamos a tener. Esa sensibilidad ante la vida de un ser vivo, es tal vez algo que admiro hasta ahora de ella. No importaba que fuera un animal, la Abuela los respetaba, cuidaba y amaba como un miembro más de la familia, al final de cuentas eso es lo que son. Y quizás el hecho de haber crecido de esa forma, viendo la manera de amar a sus mascotas, sus nietos también tengamos esa sensibilidad para con la vida de un animal. No sé cuánto más me dará una lección de vida, aun ella ya no esté presente físicamente, pero dentro de todas esas anécdotas hay cosas que recuerdo y vuelvo a sonreír. La recuerdo y sigo pensando en volver a verla cuando regrese a casa.
Quiero finalizar con algo que mamá me dijo mientras desayunábamos: "A mí no es que no me gusten los animales, es que no me gusta despedirme de ellos", puesto que el Fer todavía no aparece y bueno, hay miles de escenarios en mi mente. La ansiedad me invade. A pesar de que Pimpinela me hace compañía, aun me hace falta el Fer y escribir es una forma de sobrellevar la ansiedad, porque al final de cuentas, el Fer es parte de la familia, mi familia. Y así como con la Abuela, espero verte de regreso en casa.